No es el crítico quien cuenta,
Ni el que señala con el dedo al hombre fuerte
en el momento que tropieza,
o el que indica en que cuestiones
el que hace las cosas
hubiera podido hacerlas mejor.
El mérito recae exclusivamente
en el hombre que se halla en la arena,
Aquel cuyo rostro está manchado de polvo, sudor y sangre,
el que lucha con valentía,
el que se equivoca y falla el golpe una y otra vez,
porque no hay esfuerzo sin error y sin limitaciones.
El que cuenta es el que de hecho lucha
por llevar a cabo las acciones,
el que conoce los grandes entusiasmos,
las grandes devociones,
el que agota sus fuerzas en defensa de una causa noble,
el que, si tiene suerte,
saborea el triunfo de los grandes logros,
y si no tiene y falla,
fracasa al menos habiéndose atrevido al mayor riesgo,
de modo que nunca ocupará el lugar reservado
a esas almas frías y tímidas
que ignoran tanto la victoria como la derrota.
Theodore Roosevelt
lunes, septiembre 19, 2005
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